Desperté y supe que te habías ido, fue ese tipo de experiencia en la que calculas que te falta parte de ti. Siempre sabemos cómo podría empezar pero nadie nos hace pensar en cómo seguir cuando se acaba.
Acabar, es un verbo que tiene un fin, el fin en si mismo como si estuviera hecho para que el ser humano entendiera que la muerte es acabar con los sueños de uno ¿los sueños tienen fin?
Los sueños son lo que me hicieron levantarme y completamente consciente de la cama decidí no ver más que mis pasos, uno tras otro, primero lograr prender la luz, las lagrimas no me permitían darme cuenta de la toalla así que me arrastré hacia el baño, la regadera hacia ese sonido de tuercas retorcidas que solo tu podías solucionar, gracias a la divinidad había agua caliente.
Me bañe, no sé por cuánto tiempo intente quitarme la desgracia que sentía en la piel, las lagrimas se confundían con el flujo de la regadera, me enjaboné y recordé no sé cuantas bromas hechas por años, las bromas no ayudaron a olvidarte.
Salí del agua y buscaba la toalla y recordé que la deje en el cuarto, inmediatamente me di cuenta de que comenzaba a pedirte que me la pasaras pero logré contener la petición y no importo salirme desnuda, más desnuda ya no me podría sentir por no sé cuánto tiempo más.
Acto siguiente fue ponerme el disfraz diario, no veía nada, la memoria muscular me ayudo, prenda tras prenda logre llegar al torso y me sentí ridícula. Ridículo es el hecho de que no podamos seguir, una prenda qué más da, la gente solo vería lo superficial nunca importa que tanto llevemos puesto siempre y cuando el velo continué en su lugar.
Total llegue y complete el ritual, necesitaba un poco de maquillaje, el trabajo exige todo. Cuando vi completada la maravilla que es despertarse un día y no precisamente cualquier día me detuve un momento.
El momento de contemplarte completa, no faltaba nada, el arete, el suéter, los zapatos, pantalón y demás, pero el velo seguía cubriéndome los ojos, las lagrimas se convirtieron en una pequeña bruma que empaña la visión.
Acabar, yo acabe en ese día pero la parte que deje en la cama… esa parte… me sigue haciendo falta.
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domingo, 4 de octubre de 2009
domingo, 19 de abril de 2009
Celda
Se encontraba atrapado, sin màs compañìa que sus recuerdos, en una pequeña celda que pensò no compartìa màs que con su sombra. Su ùnico consuelo era una tenue luz que se deslizaba a travès de un mìsero hueco, fabricado como respuesta al vano intento por escapar de su pesadumbre.
Lleva mucho tiempo existiendo, tanto que ha dejado de pensar en ello, mientras que una nueva idea surge en su cabeza: nunca podrà salir de esa pesadilla. La idea se acompaña de recuerdos, de pequeños detalles que antiguamente hacìan su vida placentera. No soporta el percatarse de que jamàs volverìa a sentir el fresco rocìo cayendo por los pètalos del pensamiento al caminar por el bosque, tampoco serà capaz de plasmar otro amanecer en su mente, en su alma o en su corazòn.
La realidad que vivìa le resultaba vacua y sin ser conciente decidiò a salir de ella, a visitar algunos recuerdos, aquellos que nunca se van y uno sabe donde ha de encontrarlos, esos que viven con nosotros y no suelen necesitar la ayuda de pequeños talismanes casi imperceptibles como aromas o sonidos, asì lo hizo aunque a veces deseo que no existieran. Emprendiò su caminata por los rincones de su mente, conviviendo con palabras, sombras que se escabullìan y fantasmas que transforman las ideas en desgracias.
Mientras fraternizaba con un recuerdo, sintiò el roce de la imagen de su amada quien deambulaba entre los àrboles, lo buscaba debajo de las rocas, por el cauce del rìo, tratando con desesperaciòn de entender por què en el amanecer de sus vidas los dìas oscurecieron. Al mismo tiempo que la observaba la frustraciòn lo invadiò, no podìa ir tras ella, le era imposible. Respiraban el mismo aire, èl percibìa su càlido aliento, su voz era un murmullo entre las ramas, pero ella no podìa sentirlo, su paso era tan ligero como el del viento, su voz tan delicada como la brisa entre los dedos.
Recuerdos como estos le eran tan insoportables que se veìa obligado a emerger de la ilusiòn, aquella que se veìa afrentada por los fantasmas que fungìan como un escape momentàneo a la pesadilla que continuamente maquinaba. De vez en cuando lo sorprendìa su única verdad: estaba solo.
Aturdido confundia lo soñado con lo vivido, y no lograba vislumbrar la salida, se encontraba acorralado. Subitamente la desesperaciòn se apoderò de èl, jadeaba como si el aire le faltara y gritando con demencial ìmpetu pedìa que lo dejaran libre, que le permitieran ir tras aquel murmullo, dejando huellas mientras corre por el bosque, logrando abrazar el rocìo que se deslizaba por el pensamiento.
Tiempo despuès de haber caìdo agotado por la mezcla de desesperaciòn y frustraciòn que lo asfixiaban, surgiò una voz entre la oscuridad, porque en ese momento el sol ya habìa abandonado su mundo y la tenue luz que se escabullìa por el hueco habìa dejado de ser perceptible. La voz fue algo sorprendente, ya que se pensaba solo en medio de las tinieblas que invadìan la celda, pero la voz arrastraba palabras y quizà con ello la respuesta a su sùplica: "Eres libre en tu mundo, todo existe y tù te lo arrebatas, nadie màs que aquellos fantasmas sujetan tus manos, tu alma y sòlo intentar librarte de ellos te desgarra ¡Resignate o acèptalo porque fuera de esta pesadilla que has construido no exites!
Lleva mucho tiempo existiendo, tanto que ha dejado de pensar en ello, mientras que una nueva idea surge en su cabeza: nunca podrà salir de esa pesadilla. La idea se acompaña de recuerdos, de pequeños detalles que antiguamente hacìan su vida placentera. No soporta el percatarse de que jamàs volverìa a sentir el fresco rocìo cayendo por los pètalos del pensamiento al caminar por el bosque, tampoco serà capaz de plasmar otro amanecer en su mente, en su alma o en su corazòn.
La realidad que vivìa le resultaba vacua y sin ser conciente decidiò a salir de ella, a visitar algunos recuerdos, aquellos que nunca se van y uno sabe donde ha de encontrarlos, esos que viven con nosotros y no suelen necesitar la ayuda de pequeños talismanes casi imperceptibles como aromas o sonidos, asì lo hizo aunque a veces deseo que no existieran. Emprendiò su caminata por los rincones de su mente, conviviendo con palabras, sombras que se escabullìan y fantasmas que transforman las ideas en desgracias.
Mientras fraternizaba con un recuerdo, sintiò el roce de la imagen de su amada quien deambulaba entre los àrboles, lo buscaba debajo de las rocas, por el cauce del rìo, tratando con desesperaciòn de entender por què en el amanecer de sus vidas los dìas oscurecieron. Al mismo tiempo que la observaba la frustraciòn lo invadiò, no podìa ir tras ella, le era imposible. Respiraban el mismo aire, èl percibìa su càlido aliento, su voz era un murmullo entre las ramas, pero ella no podìa sentirlo, su paso era tan ligero como el del viento, su voz tan delicada como la brisa entre los dedos.
Recuerdos como estos le eran tan insoportables que se veìa obligado a emerger de la ilusiòn, aquella que se veìa afrentada por los fantasmas que fungìan como un escape momentàneo a la pesadilla que continuamente maquinaba. De vez en cuando lo sorprendìa su única verdad: estaba solo.
Aturdido confundia lo soñado con lo vivido, y no lograba vislumbrar la salida, se encontraba acorralado. Subitamente la desesperaciòn se apoderò de èl, jadeaba como si el aire le faltara y gritando con demencial ìmpetu pedìa que lo dejaran libre, que le permitieran ir tras aquel murmullo, dejando huellas mientras corre por el bosque, logrando abrazar el rocìo que se deslizaba por el pensamiento.
Tiempo despuès de haber caìdo agotado por la mezcla de desesperaciòn y frustraciòn que lo asfixiaban, surgiò una voz entre la oscuridad, porque en ese momento el sol ya habìa abandonado su mundo y la tenue luz que se escabullìa por el hueco habìa dejado de ser perceptible. La voz fue algo sorprendente, ya que se pensaba solo en medio de las tinieblas que invadìan la celda, pero la voz arrastraba palabras y quizà con ello la respuesta a su sùplica: "Eres libre en tu mundo, todo existe y tù te lo arrebatas, nadie màs que aquellos fantasmas sujetan tus manos, tu alma y sòlo intentar librarte de ellos te desgarra ¡Resignate o acèptalo porque fuera de esta pesadilla que has construido no exites!
jueves, 12 de marzo de 2009
Cansancio
Es cansado el paso al levantar la mirada y saber que una vez más he sido levantada en pos del menester.
Otro traspié a simulados nuevos anhelos, sin planes cercanos, con un grave menosprecio hacia el despertar.
No se ha decidido que será de mañana aún continúo con la carga de esa punzante noticia de querer regresar a la nada de ti.
Escarbo sigilosa y de prisa por la gota de roció, aquella que guarda la fresca mañana del renacer.
Adiós a la vida,
al sueño remoto,
adiós al despojo que es padecer.
Otro traspié a simulados nuevos anhelos, sin planes cercanos, con un grave menosprecio hacia el despertar.
No se ha decidido que será de mañana aún continúo con la carga de esa punzante noticia de querer regresar a la nada de ti.
Escarbo sigilosa y de prisa por la gota de roció, aquella que guarda la fresca mañana del renacer.
Adiós a la vida,
al sueño remoto,
adiós al despojo que es padecer.
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