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martes, 19 de julio de 2011

La muñeca

La mudanza no fue un acontecimiento de relevancia para mis padres, su rutina no se vio afectada en lo más mínimo, ellos seguían lejos de la casa y lejos de mí.

Para mis hermanas el nuevo hogar fue lo mejor que les pudo pasar. La casa era tan grande y elegante que según ellas habían ascendido varios peldaños en la sociedad. Ahora eran populares y podían tener al chico que deseaban gracias a las impresionantes fiestas que organizaban en ausencia de mis padres, las cuáles eran bastantes.

En cambio yo, desde la primera vez que entré en esa casa sentí algo que me erizaba la piel. Y conforme los días fueron pasando ese algo se hacía cada vez más tangible, hasta sentirse como una suave tela fría que cubría mi cuerpo.

No podía estar tranquila, todo el tiempo sentía la necesidad de mirar detrás de mí y encontrar ese algo que me observaba y me seguía con sigilo, pero jamás veía nada, sólo sentía su frío aliento rozándome el cuello.

El frío que me rodeaba en casa cada día era mayor, a tal grado que me veía en la necesidad de usar chamarra, guantes y botas aún en verano. Mis hermanas creyeron que estaba en una etapa de verme ridícula, mis padres jamás se dieron cuenta. Y yo no entendía por qué era la única que percibía ese algo.

Un día después de la escuela entré a la casa, y noté que se respiraba un aire tibio y confortable. Me exalté de inmediato, después de tantos meses de frío y miedo, el nuevo ambiente me parecía aún más aterrador. Tiré mi mochila y corrí a mi habitación. Abrí la puerta y ahí estaba ese algo, por fin nos veíamos cara a cara. Era como una pequeña masa gelatinosa de color naranja o café, no sabría describir exactamente su color. Me acerqué un poco a eso para mirarlo mejor. Era totalmente transparente excepto por la base que tocaba el suelo.

De pronto comenzó a arrastrarse como un caracol, y aunque era igual de lento, yo salí corriendo buscando ayuda.

En un momento escuché a mis hermanas en uno de los baños, así que me dirigí hacia allá. Estaban mis hermanas arrodilladas junto a la tina de baño. Todo estaba en penumbras, sólo unas pocas velas alumbraban tenuemente el lugar.

En cuanto entré ellas giraron sus rostros hacia mí. Por unos segundos me quedé petrificada en la puerta, sus rostros estaban un poco deformes y el demonio se reflejaba en sus ojos. Ellas sonrieron con malicia y cada una se paró en un extremo de la tina, la cual estaba llena de sangre. Después comenzaron a jalar de unas cuerdas, como si estuvieran recorriendo las cortinas de un teatro, pero en vez de cortinas, emergió de la sangre una muñeca idéntica a mí. Sus brazos estaban atados a las cuerdas, parecía crucificada, y en cuanto noté que llevaba puesta exactamente la ropa que yo traía, supe que mis hermanas querían que yo ocupara su lugar.

Me di la vuelta para huir de ahí, pero en cuanto me giré ese algo gelatinoso se pegó en mi cara cubriéndomela por completo. Traté de quitármelo con desesperación hasta que la asfixia me hizo perder el conocimiento.

Cuando abrí los ojos estaba en mi habitación, sentada enfrente de mi cama. Todo parecía tranquilo, como si hubiera despertado de una terrible pesadilla. Pero cuando traté de levantarme, mi cuerpo no respondió ¡La pesadilla no había terminado! Quise mirar mis brazos y piernas, pero tampoco pude, sólo podía mirar fijamente hacia el frente, no podía hacer nada más, ni siquiera gritar o llorar.
De pronto la puerta se comenzó abrir lentamente, el terror me invadió al pensar que algo horrible entraría a lastimarme y que yo no podría hacer nada para defenderme. Pero mi sorpresa fue inmensa al ver que era yo quien entraba y se quedaba de pie en la puerta mirándome. ¿Qué era lo que sucedía? ¿Qué hacia mi cuerpo enfrente de mí?

Después de unos segundos se acercó y se arrodilló enfrente de mí sonriendo. Definitivamente era yo, pero había algo desconocido en sus ojos, casi como lo que se había reflejado en los ojos de mis hermanas.

Me tomó del brazo y mi cuerpo colgó de mi extremidad. Después me sentó en el suelo y enderezó mi cabeza. Estábamos enfrente de un espejo en donde estaba mi reflejo y el de una muñeca de trapo. Mi reflejo comenzó a bailar y brincar, pero mi cuerpo estaba inmóvil.


Néfele Luna

La gran noche

El recorrido fue muchísimo más largo de lo que las jóvenes habías esperado, pero finalmente vieron luces en los lados del camino. Eran antorchas que alumbraban el camino hasta un claro iluminado por lámparas de vela cubiertas con esferas de vidrio blanco.

Las chicas estaban asombradas, pero el mal presentimiento de Tania creció al ver que todos los asistentes estaban vestidos con túnicas blancas y cubrían sus cabezas con largos velos blancos. Todos se veían igual, lo único que los diferenciaba era la estatura y la complexión delgada u obesa, pero no se podía distinguir quiénes eran los hombres y quiénes las mujeres. Sólo se distinguía aquella mujer con túnica blanca y dorada parada en medio del atrio, la cual Tania no había visto nunca.

Cuando el carruaje se detuvo las chicas bajaron en silencio y aquella mujer les hizo una seña para que se acercaran. Cuando lo hicieron formaron una línea enfrente de la mujer dando la espalda a los asistentes. No sabían qué decir o hacer, pero hasta ese momento todo parecía andar bien.

Aquella mujer tenía el pelo castaño peinado en un grueso chongo, era delgada y alta. Su edad no podía definirse, sólo se podía tener la certeza de que no era una niña y tampoco una anciana. Fuera de estas dos etapas cualquier edad se le podía atribuir sin ningún problema. Su túnica era blanca como la de todos los demás, pero ésta tenía hermosos bordados dorados hechos por una mano experta, tal vez la de ella misma. Los símbolos bordados eran familiares para Tania, pero desconocía sus significados.
Sin moverse de su lugar la mujer miró a cada una de las chicas detenidamente. Desde la coronilla de la cabeza hasta la punta de los pies. Las miró por completo, sin perderse ni un solo detalle, tan lentamente que parecía mirar también sus órganos, sus células, el pulso en sus venas, el movimiento de sus pulmones, de sus corazones y de sus almas.

Después de algunos largos y silenciosos minutos la mujer puso su mano en el hombro de Estela. Un breve grito ahogado se alcanzó a escuchar, pero inmediatamente el silencio reino de nuevo. La mano de la mujer se movió hacia la espalda de Estela, y la guió con amabilidad a un altar que estaba a unos pasos enfrente de las chicas. El altar de mármol blanco era un poco alto, casi como una mesa, y era tan ancho que podían recostarse dos personas sin ni siquiera tocarse.

Sin decir una sola palabra la mujer invitó a Estela a recostarse en medio del altar. Mientras lo hacía cuatro hombres aparecieron de la nada. Eran muy altos y musculosos. Llevaban túnicas blancas ajustadas en la cintura con enormes cinturones café, las mangas parecían haber sido arrancadas por ellos mismos y sus cabezas estaban cubiertas por pequeñas capuchas blancas.

Dos de esos hombres se pusieron en los extremos de la línea que formaron las jovencitas, y las obligaron a recorrerse para ocupar el vacío que había en medio. Los otros dos hombres se pusieron en los costados del altar, uno a la cabeza y el otro a los pies de Estela.

El corazón de Tania empezó a latir con fuerza y sus manos comenzaron a sudar. Respiró largo y profundo varias veces para tranquilizar su ansiedad, pero los nervios y el miedo la invadían cada vez más. Cuando creyó que se iba a desmayar sus ojos se abrieron grandes y su cuerpo se quedó petrificado al ver que la mujer sacó una daga de su pecho. Dos o tres chicas ahogaron gritos por la sorpresa. Instintivamente Estela quiso incorporarse, pero los hombres que estaban junto a ella la detuvieron sujetándola de las manos y los pies.

La mujer alzó la daga al cielo y dijo varias palabras que Tania no logró comprender. Estela desgarraba su garganta en gritos y se retorcía para zafarse de sus fuertes yugos, pero todo parecía ser inútil y nadie la ayudaba. De pronto, sin ninguna duda ni temor la mujer clavó la daga en el pecho de Estela, varias chicas gritaron rompiendo a llorar, pero Estela calló y miró a los asistentes preguntándose por qué la habían abandonado. La mujer con pulso preciso hizo un corte hacia abajo, y algunas lágrimas silenciosas rodaron por las mejillas de Estela mientras su mirada se perdía en el vació.

Todas las chicas lloraban y gritaban, excepto Tania, ella estaba paralizada viendo como la sangre manaba a chorros, manchando el vestido de la virgen y el altar de fría piedra.

Los hombres soltaron a la chica. Parecía una muñeca rota. Su cabello rubio estaba despeinado y húmedo por el sudor, sus ojos claros y vacíos parecían de vidrio, y su piel lisa y rosada semejaba a la porcelana, pero un demonio la había resquebrajado y ahora sacaba el tibio corazón para beber la pureza de un ser inocente.

Néfele Luna

Elementi cosmici

Era una tarde de otoño hermosa. El Sol comenzaba a esconderse detrás de las montañas. Los pájaros surcaban el cielo cortando las nubes. Las ardillas terminaban con la jornada del día. Y el viento soplaba suave y fresco anunciando la lluvia vespertina.

Néfele Luna abrió sus ojos y contempló por un momento la despedida del señor Sol. Después se sentó y estiró brazos y piernas para sacudirse la pereza. Tuvo un excelente día, y si hubiera sido por ella, seguiría dormida hasta muy altas horas de la noche, pero no debía. En estas últimas semanas de otoño ella tenía la mayor carga de trabajo. Afortunadamente esto ocurría una vez al año.

La joven ninfa se acercó a la orilla de la nube y miró hacia el bosque. Entre los animales y las plantas pudo distinguir a sus hermanas. Aunque sus disfraces eran muy buenos, su conducta las delataba: No cabía duda que la lechuza y la liebre que conversaban cerca de un pino eran dos de ellas. La serpiente que saltó del susto cuando pasó el señor Ratón debía ser Nape, ella siempre se sobresaltaba cuando alguien aparecía y desaparecía con rapidez. Potádes debía de estar en el río, debido a que de vez en cuando se veían pequeños chapuzones sin que ningún ser los provocara. Y el árbol que danzaba de un lado a otro sin importar la dirección del viento, indudablemente era Ptelea.

Néfele sonrió y se incorporó. Brincó de nube en nube hacia el oriente con gran agilidad, sin importar la distancia que había entre cada una de las nubes. Sus movimientos eran suaves y perfectos. No parecía alguien que luchara contra el viento, contra el tiempo o el espacio para llegar a su destino, sino que de cierta forma su materia se integraba con armonía al mundo, como una pintura donde la belleza radica en el complemento cadencioso del todo.

Se detuvo en una gran nube. Alzó los brazos, tomó al viento de las manos y comenzó a danzar con contorsiones lentas y continuas de matices celestiales. Su cabello largo y rizado parecía un vaho que acariciaba su cuerpo. Su piel trigueña exhalaba el calor del día y el misterio de la noche. Los movimientos de sus caderas imitaban el ocaso del rocío y la sublimación del llanto. De sus labios emanaba el agradecimiento y en sus ojos irradiaba felicidad.

Bajo los dóciles movimientos de sus pies las nubes se fueron acumulando poco a poco al ritmo de la danza. Cuando se hubo formado una gran nube de rojizo algodón, la danza se fue tiñendo de afrodisiaca seducción. Los dulces meneos celestiales evolucionaron a pasionales contoneos. Su abundante cabellera parecía una vorágine de incitación lujuriosa. De sus poros germinaba la fogosidad del deseo y el éxtasis del amor. En sus caderas nacía y perecía el grito de la catarsis. De su boca se vertía el brío de la existencia y en sus ojos se revelaba la magia cósmica.

En poco tiempo las nubes se ennegrecieron, y entre truenos y rayos una gran borrasca cayó en el bosque al tiempo que Néfele cayó de rodillas.

Permaneció a gatas por unos minutos. Su corazón palpitaba con fuerza. Su pecho se movía con bastante agitación, y gruesas gotas de sudor resbalaban por su rostro.

Néfele Luna

jueves, 4 de marzo de 2010

ReGaLo


Una noche mire por la ventana y vi su rostro. Con un soplo secó mis lagrimas y basto una sonrisa suya para que mi corazón se reanimara, quise acariciar sus mejillas pero mis dedos no la alcanzaron, era pequeña y no sabía que podía volar. Recogí mis dedos en un puño y golpeé la orilla del balcón, supuse que era insignificante e indigna de su amor, pero ella tomó una estrella, la envolvió entre nubes y me la mandó con el viento. Alcé la mirada y vi aquel gran regalo acercarse a mi, por un momento sentí miedo de recibir esa inmensidad en mi pequeño hogar, pero mi emoción era más grande.

Como arte de Escher el regalo empequeñeció conforme se acercó. Una pequeña mota celeste se posó sobre mi mano izquierda, contuve la respiración temiendo que con el mínimo soplo la mota volara y se alejara como una pluma. Con los dedos, ... o más bien con las uñas desenvolví aquella gracia y un brillo hermoso iluminó mi rostro, éste se elevó hasta mis ojos, se acercó y se desmoronó en polvo dorado sobre mi nariz. Un calor suave comenzó a invadir mi cuerpo y unas lagrimas rodaron lentamente sobre mis mejillas ...

Cuando abrí los ojos ya había amanecido, y ella, mi hermosa Luna se había ido, me levanté y fui rápidamente hacia el espejo, no había rastro del polvo de estrella pero tal vez había algo en la cama, así que regrese corriendo y mis ojos se abrieron con gran alegría al ver una hermosa cobija de nube lunar.

lunes, 8 de junio de 2009

CuNa

Yo sólo quería mirar tus ojos y beber el blanco elixir de tu amor mientras tus suaves manos acariciaban mi rostro.

Esperaba robarte sonrisas y besos miles de veces al día y sentir el calor de tu cuerpo cuando me estrecharas a él.

Quería inundar tus ojos de alegría cuando me levantara sosteniéndome del sillón y tomar la tercera parte de tu mano para caminar a mi ritmo por el parque.

Imaginé que te cautivaría con una sola palabra.

Prefería que lloraras cuando yo me alejará por primera vez de ti, aunque fuera una ausencia de algunas horas.

Pensé que querías leer mis primeros poemas y enmarcar mis primeros cuadros para hacerme un altar tan grande como el que yo te hice.

Creí que querías enseñarme el mundo, que me involucrarías en casi todas tus actividades y que no podrías concebir la vida sin mí.

Sólo quería que te enorgullecieras, que a cada logro mío una lágrima de alegría rodara por tu rostro.

Me había preparado para los gritos, los regaños y las palabras dolorosas de falso odio.
Supuse que antepondrías mis necesidades sobre las tuyas.

Pensé que te sentirías realizada al verme hecho un hombre.

Soñé que la voz se te ahogaría en llanto de alegría cuando te dijera que me iría con otra para formar una familia y que no verías la hora para volverme a ver.

Creí que seríamos felices, sin embargo te has ido arrastrando lentamente los pies, con los muslos manchados de sangre, sosteniéndote de las paredes con las manos vacías y el cabello empapado de sudor, y yo estoy aquí, viendo pasar por mis ojos una vida que nunca viví, rodeado de enormes animales grises e insectos que revolotean sobre mi cabeza, sintiendo el frío de la ciudad entrar por mis poros mientras mi piel se pinta del color del cielo. Ahora me doy cuenta que la vida es muy corta y que al nacer no todos tienen cunas de suave nube, sino que algunos tenemos tumbas de maloliente desprecio.

domingo, 17 de mayo de 2009

ReMeMoRaNdO y ... (Èl No Lo SaBe ... SsSsShHhHh)

Mientras la luz espolvoreaba el nuevo refugió con risas y sueños él se acercó y beso sus labios con un roce, había llegado y estaba ahí, sentada sobre su sillón tan blanca y misteriosa, con los coquetos ojos fijos en él y la esperanza dibujada en su sonrisa.
Ninguno de los dos lo sabía.

Después del Ostara y antes del aniversario de Cáncer el cosmos los unió, él la había llamado desde antes con los sueños colgados en las estrellas y el desvarío en sus venas, pero ella sólo llegó a la ventana como un suave vapor fugitivo, mas ahora estaban ahí tan reales como la imaginación.

Ninguno de los dos lo sabía.

Ella lo había olvidado, había recorrido las calles con un pequeño vacio escondido en su corazón, bajo el amor de su madre, a la derecha de la amistad, sí, junto a la nostalgia. Se había convencido de ser una Santa o una Salamandra urbana pero nada de esa identidad rellenaba el huequito que algunos ratos punzaba con intensidad.

Ella no lo sabía.

Él estaba satisfecho con su vida, había logrado una estabilidad que pocos alcanzaban, y sabía por donde seguir, sus ojos podían ver el camino y su espíritu podía avanzar sin problemas.

Él no lo sabía.

La llevó a una peña, rico bosque mágico que sólo los de corazón puro pueden comprender, ella lo había olvidado, pero la sangre llama. De sus manos destiló la esencia de su signo lunar y el perfume de la madera erizó su piel como sólo la danza había podido.

Ya había ido a otros bosques, pero no con el carnero, no con alguien de corazón puro que la haría recordar.

Él corrió hacia el árbol y le mostró como compenetrarse, como tomar su forma, adquirir su superficie, jugar con las hojas, sentir las raíces bajo la tierra húmeda y escuchar el susurro del viento. Lo logró, logró convertir su femenino cuerpo y el del árbol en uno mismo, pero sólo por un breve momento porque la razón de la ignorancia pasó rápidamente.

Caminaron, él le mostraba y ella vibraba, la sangre llama.

Cansada por la confusión se sentó en una banca e inconscientemente tomó unas varas, él se sentó junto a ella y le comenzó a hablar de cosas mágicas que se hallaban alrededor, ella lo escuchaba y sin darse cuenta dibujaba con las varas olvidados ritos en la tierra. -Llévame a la Sierra de Oaxaca a conocer a la bruja Doña Cata- La sangre llama.

Abandonó la banca y se sentó en el pasto, él se sentó junto a ella y beso su desnudo hombro con un roce y entonces ella pudo ver las hadas, unicornios, duendes, brujas, sátiros … todo lo que había olvidado, todo lo que no se podía ver siendo una falsa Salamandra o Santa urbana. Puso sus manos sobre el pasto y se compenetraron en uno solo, él los acarició -Qué linda ninfa del bosque- sus ojos brillaron, el hueco estaba rellenado porque ahora todo tenía sentido, lo había recordado, era una ninfa… una ménade.

Ella lo sabe, ahora es el turno de él. …

sábado, 2 de mayo de 2009

BeFoRe AnD nOw (ErAsE aNd ReWiNd) (No publicar)

Hey, what did you hear me say a dry tear rolls for my cheek while the drops of the pulque open an escape to the ideal you know the difference it makes and I fill up the happiness with rum while the smoke of the peace increases my friendship with my brothers.

Yes, I said it's fine before and their looks and words drag themselves on my skin leaving a nauseous smell that I suck in with eager filth I don't think so no more and my look involved you and your blood begins to boil while my lips humidify themselves.

I said it's fine before I raise the arms and the music takes off me the integrity to entangle her in the lights that draw up my head I've changed my mind but with soft movements I bathe myself of the rhythm of the sensuality while I rub my skin with lukewarm and delicate lights.

I take it back two, for, six … What difference do how many hands are? Even so they solely know to smear with mud shit on my body erase and rewind and the caresses dress my body of nakedness leaving a celestial fragrance.

It's not the right way, you know They tear my clothes rooting up pieces of my rotten stem, the escapes close themselves, I’m here and now to nauseated me of excitement I just don't want it to grow he fill my spirit with his sugary kisses while the drops of swear open an escape to the ecstasy.

Where did you see me go I gather the frayed integrity, my eyes bled black tears and although I start me the skin with the nails I can remove the dirtiness that wounds my conscience I just don't want it to grow I retire his tender arms of my satisfied body and I sharpen the dagger that going to tear his loving illusions on top of my ego.

I take it back a dry tear rolls for my cheek while the drops of the pulque open an escape to the ideal erase and rewind and I fill up the happiness with rum while the smoke of the peace increases my friendship with my brothers.

lunes, 27 de abril de 2009

HuBiErA ... (no publicar)

Alguna vez te has arrepentido de haber hecho algo? yo no, nunca me he arrepentido de nada en mi vida, eso no significa que me haya portado bien en todo este tiempo, tú sabes que no, he hecho muchas cosas, tanto buenas como malas … más malas que buenas, he incluso tan malas que me sorprende aún el hecho de que haya sobrevivido, no es algo que me enorgullezca, al contrario, hay muchas cosas que me avergüenzan y prefiero no contar, pero aún así, no me arrepiento de haber hecho todo lo que hice, y sabes por qué? porque de no haberlo hecho, no sería quién soy y no estaría donde estoy, y sabes qué? estoy muy feliz de ser quién soy, de estar donde estoy y de tener lo que tengo en todos los sentidos de la expresión … sí, como muchos he estado en momentos en que quiero morir, incluso ese sentimiento se ha convertido en una de mis musas, pero al igual que tú, son momentos que me hacen más fuerte, y como dice Juan Rodríguez Freyle:

Ninguna cosa grande se hace bien de la primera vez; y pues tan grande cosa es morir, y tan necesario el bien morir, muramos muchas veces en la vida, porque acertemos a morir bien una vez en la muerte.

Con esto tampoco quiero decir que me la pasaré haciendo estupideces a propósito para estar en situaciones cabronas o en estados emocionales decadentes (mmm … tal vez lo último sí, je), simplemente seguiré con mi vida, y al igual que tú trataré de no hacer las mismas tarugadas que hice antes, haré otras (je), porque se me presentarán situaciones nuevas que tal vez libre chido de pura chiripa o tal vez no, quién sabe, sólo deseo que no llegue el momento en que me arrepienta de haber hecho algo, porque eso significaría que seré alguien que no se agrada, que estaré donde no quiero estar y que tendré lo que no quiero tener, o peor, no estaré donde quiero ni tendré lo que quiero, por qué esto último es peor? porque al ser humano le resulta más deprimente darse cuenta de lo que le falta y no de lo que le sobra, pero eso es harina de otro costal.

Además, para que arrepentirnos si ya no hay vuelta atrás? no se puede regresar el tiempo y evitar las cosas, lo único que podemos hacer es pensar la forma de solucionar el problema que se causó o chingarnos. Me caga cuando la gente dice hubiera, como si pensar en lo que se pudo haber hecho sirviera de algo, deberíamos sustituir ese hubiera por el haré, pero somos tan webones y desidiosos que eso sólo lo hacemos cuando la situación es crítica, si no es tan grave simplemente dejamos que las cosas fluUuUuUuuUyan, lo cual creo que algunas veces está chido, cuando realmente las cosas están fuera de nuestras manos, pero no sé, aveces nos ahogamos en vasos de agua y otras veces no le damos a las situaciones la importancia que requieren, somos seres extraños, aveces podría pensar que estúpidos, pero de nuevo, esto es harina de otro costal, así que para no debrayarme más, el comentario termina aquí, pero, tú te arrepientes de algo?

UnA dE tAnTaS

Salí de la escuela dispuesta a irme por el camino que he amoldado a mis pies, pero la Música tomó mi mano y me guió por otro rumbo, uno olvidado que me recrearía viejas emociones. Yo no me opuse y la seguí dócilmente. La Melancolía nos alcanzó y nos pidió que la dejáramos acompañarnos, yo accedí, era un bonito día para estar con ellas, soleadamente solitario.

Llegamos al rumbo planeado y nos encontramos al Recuerdo trepado en un árbol. Estaba arrojando jacarandas al suelo pero al verme bajo con alegría y comenzó a dar vueltas a mi alrededor ,mientras yo continuaba caminando abrazada a la Melancolía.

En poco tiempo los juegos del Recuerdo se fueron convirtiendo en tortura para m. Se trepaba a mis hombros para que lo cargara, me jalaba para que corriera o diera vueltas con él. Si lo ignoraba me pellizcaba o tomaba una varita para picarme las costillas. Si buscaba la protección de la Melancolía era peor, ya que me empujaban contra uno y otro mientras reían a carcajadas, y si gritaba o daba muestras de fastidio lo hacían con más fuerza. La Música sólo miraba sin hacer nada. Jamás la odie como entonces, me había engañado, ella fue quién me llevó a esa situación y aún no entiendo por qué.

Al llegar al metro Universidad me sentí estúpida por dejarme llevar por la Música y permitir que la Melancolía nos acompañara. Entonces comencé a pensar la forma de deshacerme de ellas y del Recuerdo, pero mi atención se desvió al ver al Amor y al Odio copular sobre uno de los torniquetes, parecían dos bestias en pendencia, su maestría de revolcarse sobre sus fluidos sin caer me sorprendió… y me hirió.

Mientras ellos escrutaban sus cuerpos y estrujaban sus idénticos sexos, un abismo caótico se expandía de mi corazón a mi razón, cómo dos quimeras antagónicas pueden unirse de esa forma tan soez?

Quise separarlos, ordenar mi entelequia … entré en ansiedad, qué pasa aquí?... qué sucede con ellos? … tranquila … tranquila … no me toques! No me toque!! La Melancolía notando mi agitación trató de tranquilizarme, pero la empuje contra el suelo y entré corriendo. Escuché sus risas mientras bajaba las escaleras y me refugie bajo un mapa con líneas de colores.

Fantasmas reflejados en el suelo revoloteaban a toda prisa de un lado a otro zumbando como moscas alrededor del excremento … levante la mirada y miles de bultos grises eran tragados y vomitados por monstruosas serpientes naranjas … todos y todo pasaba muy rápido, y como un encantamiento mis ojos se clavaban en ellos y trataban de seguirlos a cada uno a la vez, pero cada vez eran más, … cascadas de zumbidos grises erupcionaron de las escaleras y las serpientes dejaron de tragar, sólo llegaban a expulsar … de pronto me vi hundida en una enorme aglomeración, levanté la cabeza para respirar. Las masas grises parecían enormes y horribles árboles que habían crecido a mi alrededor … volteé hacia la calle para sentir un poco de alivio, pero en cambio encontré la mirada de un sol rojo que secaba el viento … me sentí atrapada, acalorada, asfixiada, asqueada y desesperada … me levanté dispuesta a caer bajo una serpiente y terminar con el infierno, pero la Música me sostuvo por el brazo. Traté de desasirme pero ella me abrazó y con la voz quebrada me pidió perdón. Caí al suelo, bajo el mapa con líneas de colores,y comencé a llorar. Los bultos se fueron y sólo quedaron flotando inofensivos y silenciosos ojos. Alguien preguntó por mi bienestar y yo subí con indiferencia a un vagón.

La Música se sentó frente a mí, sentía su mirada pero yo sólo me abstuve a ver pasar las luces del túnel mientras la verdosa enajenación resbalaba con el sudor de mis manos. Un tenue dolor de cabeza me hizo percatarme de mis orejas, la música se había ido, sólo quedaba en mi cabeza el vago zumbido de la resaca.

domingo, 19 de abril de 2009

QuErIdA pErEzA

¡Oh tú a quien el placer forma el ser!
¡maldigo tu existencia y mi amor por ti!
¡perra seductora,
te alimentas con mi tiempo y te burlas de mi dolor!
pero te dejaré,
yo lo sé,
me desprenderé de tus garras y sangrarás sobre mi cuerpo.
Creceré y me burlaré de tu desgracia,
tus labios ya no me deleitarán y jamás me volveré a entregar a ti.
Ahora yo seré tu dueña
y tú me obedecerás,
desde ahora no saldrás de mi cama, y tu único refugio será mi almohada.

domingo, 12 de abril de 2009

My MiDdLe EaSt (No publicar)

I drew this picture on September 18, 2004, I did it inspired in the song Hanina by Jasmon feat Mohammed Mounir, and for this reason the picture has the same title.

The song is on the disc Sahara Lounge which motivated me to draw this other picture on July 27 in the year 2006.


In those years I found the magic of the desert, I loved the Middle East cultures. Their religions, music, dance, clothes and stories captured my senses, since then one of my dreams is to go to this countries, feel their warmth, touch the church, breath the spices, contemplat the sun and the moon above the sand, and dance with unshod feet and the cadence of the oud, sazi, derbake, udú, req and cimbati.

Un Po' Di TeMpO (No publicar)

So che ancora ti ho,
so che stai lì piccolìssima, tanta insignificante e tenera.

Ti ho,
adesso ti ho e lottarò per te,
lo farò,
ti alimantarò con ore socievoli e allegrie affimere
alle volte false,
solo non guardarmi quando stia a buon mercato nel bagno vomitando baci alcolici e
carezze oscene,
nemmeno cerchimi quando mi lasci nella verdastra alienazione al ritmo delle
luci colorite,
smettime a buon mercato nel pascolo orinato,
nella strada nauseabonda
o nel letto eiaculato,
e permettime piangere,
smettime fruire la porcheria che sento sopra
perche e megliore che la che sento per dentro.

Ma non abbandonarmi Speranza,
non lasciarmi nei pomeriggi da sola con i ricordi di lui … di loro … di tutto.

Vieni con me allo scuola per sentiré che un aspetto della mia vita è proficuo,
non smettermi piangere nelle notti il diluiré della mia artificiale allegria,
ma aiutame a farla vera come alcuna volta lo fù.

Siedite al mio fianco nel caffè,
nel cinema
e nel teatro
per credere che la vita è bella.

Non permettere che nelle mattine conservi l’aroma di qui ho sognato.

Balla con me jondo o congo per sentire pura passione.

Baci per me la incrédula testa de mia mamma perche io non sono degna,
e aspettime ...
perche so che ottenerò che l’Orgoglio ti accompagni
alcuno giorno.

CoStUmBrE

Otra vez, así otra vez,
pero sin gozo, sólo así, así y ya, con los ojos hinchados y el corazón irritado de tanto sentir y la cabeza desmoronada …
Otra vez como zombie, con las lagrimas bloqueadas y el desahogo masticado y tragado.
Otra vez así, inyectando mis oídos de pretextos para vomitar mi desahogo.
Sólo así, evitando odiar, amar, necesitar.
Así y ya, evitando irritarme y desmoronarme más, aunque de repente un puchero de la boca me presiona a vomitar, pero ya no tengo tiempo para eso.
Mejor así, y por lo pronto fingir estabilidad y tranquilidad, y si es posible felicidad, aunque la tristeza bloquee mi respiración y me duela el pecho.
¿Será la tristeza? ¿La irritación? ¿Las dos?
Quiero dormir y no despertar por mucho mucho tiempo, y que al despertar ya no recuerde con dolor sino con dulzura.
No sé que es lo que más me duele, lo que pierdo o lo que no tengo …
pero como sea … ¡Gracias vida!

sábado, 4 de abril de 2009

Y eL sOl Se OcUlTa


Mira
el cielo está rojo, el viento sopla
y el frío abraza.
Él la ha matado
y huye mientras ella palidece como los muertos
y su sangre coagula sobre el cielo hasta ponerse negra.
Ahora lo ves,
no es un atardecer
es el asesinato de Luna.

domingo, 29 de marzo de 2009

SóLo PoR eSo

No es por el viento
ni por el otoño
ni por el café.

Nada tienen que ver las sombras
y mucho menos los árboles
o la luna.

No es por ella
mucho menos por ellos
y para nada por ti.

No es por lo besos
ni por los abrazos
ni siquiera por el placer.

No es por el sabor
ni por el sudor.

Nada tiene que ver la lluvia
y mucho menos el frío
y la soledad.
No es por el calor
ni por la indiferencia.

No es por lo que no abandono
ni tampoco por lo que no gano
o no pierdo.

No es por la hora.

Nada tiene que ver lo que hice
o lo que haré.

Simplemente quiero estar aquí.

domingo, 22 de marzo de 2009

AnCoRa NoN... (no publicar)



Oggi stavo con le mie amiche e parlavamo delle cose trascendente: la torta più rica del mondo, l'albero della vita, i momenti perfetti, il gatto più bello, ecc.

Quando mi hanno domandato, immediatamente ho pensato che ho il migliore amante del mondo, ma ho tenuto silenzio per rispeto a loro.

Le poverine non sanno la maraviglia che sei tu, non hanno sentito il tuo corpo caldo e umido sui suoi, non hanno corezzato la tua soave pelle nè hanno bevuto l'amore delle tue labbra e molto meno si sono dilettate con la dolcezza del tuo sesso.

Poverine, non si sono riflettate nei tuoi occhi di tenero fuoco né hanno sentito il sussurro della tua appassionata voce e molto meno hanno sentito la penetrazione dell'estasi al fare l'amore ... per rispeto ho tenuto silenzio

lunes, 16 de marzo de 2009


Quisiera cerrar los ojos para dejar de escuchar el sabor de la realidad que quema apestosamente.

domingo, 15 de marzo de 2009

ExPuLsAdOs PoR sEr

Hubo una vez cuando el Edén era verde y tapetes jacarandosos dejaban huellas en el césped, hubo una vez cuando los recientes hijos de las letras empezaron a reunirse para remojar sus sueños con el elixir unificador de masas y expirar sus penas con la pipa de la paz.

Risas, juegos, vomito, llanto, besos, orines y caricias rodaban por las pequeñas veredas del Edén mientras el sol expandía las alucinaciones, la luna incendiaba las razones y la resolana protegía las ilusiones.

Crecieron, aunque algunos dirían que cayeron y que el Edén se convirtió en el reflejo de sus seres podridos, pero no, los hijos de las letras sólo vivieron. La tierra seca, los árboles tristes, el olor nauseabundo, la sínica basura y la primavera ausente sí eran un reflejo, pero no de la decadencia de los letrados y filósofos, sino de la realidad descubierta, asimilada y aceptada, que aunque porquería, se puede a veces ser feliz en ella, con momentos de tristeza, inconsciencia, excitación, perdición, recuperación, amor …

Hubo una vez cuando aprendimos y llegó el turno para que los ahora nuevos hijos de las letras aprendieran, ¡peregrinemos a Las Islas! para que no nos vean los que piensan que somos una vergüenza, ¡bebamos! y contemplemos los fuegos que anuncian el nuevo patrimonio de la humanidad que nos ignora … ¡Goooooya, gooooooooooya …!

Ahora el Edén es verde y tapetes jacarandosos dejan huellas … pero ya no podemos regresar a la ignorancia ... nos han expulsado del Edén.